Este jueves, las tensiones diplomáticas entre Bolivia y Chile alcanzaron un nuevo pico cuando el presidente boliviano, Luis Arce Catacora, rechazó de manera contundente las polémicas declaraciones de la diputada chilena María Luisa Cordero Velásquez. Según reportan medios locales como Meganoticias, el mandatario calificó las palabras de Cordero como «racistas y xenófobas» hacia el pueblo boliviano, desatando una oleada de críticas y un llamado a la acción diplomática. La controversia surgió en el contexto de una sesión del Congreso, donde Cordero cuestionó la capacidad intelectual de los bolivianos al referirse a su postura sobre los «autos chutos», vehículos robados en Chile, argumentando que tenían una «disminución del oxígeno cerebral» debido a su origen en el altiplano.
María Luisa Cordero, en su intervención durante la sesión, hizo afirmaciones que llamaron poderosamente la atención, describiendo a los bolivianos como «portadores crónicos de una encefalopatía hipóxica». Estas declaraciones generaron indignación no solo en el presidente Arce, sino en muchos sectores de la población, quienes las interpretaron como un ataque directo a la dignidad y la identidad del pueblo boliviano. La legisladora intentó defender su postura asegurando que su comentario no tenía la intención de ser despectivo, pero la reacción airada que provocó su discurso evidencia un claro descontento ante lo que se considera una falta de respeto hacia la nación vecina.
En respuesta a las provocaciones, Luis Arce utilizó su cuenta de X para expresar el fuerte rechazo del gobierno boliviano. «Rechazamos enérgicamente las declaraciones de la diputada chilena María Luisa Cordero, quien se refirió en términos racistas y xenófobos contra el pueblo boliviano», escribió el presidente. Arce enfatizó que la relación entre ambos países debe basarse en el respeto mutuo y la cooperación, principios que fueron puestos a prueba por las controvertidas declaraciones de Cordero. Asimismo, el mandatario boliviano indicó que se llevarán a cabo medidas a través de la diplomacia para abordar esta situación y proteger la dignidad del pueblo boliviano.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto van Klaveren Stork, también se sumó al rechazo de las declaraciones de Cordero, afirmando que no representan el sentir del Estado y del Gobierno chileno. En su cuenta de X, el canciller subrayó que «el racismo y la xenofobia son inaceptables», en un esfuerzo por distanciar al gobierno de tales comentarios. Esta respuesta refleja la intención de Chile de mantener una imagen de respeto hacia la diversidad y la multiculturalidad en la región, minimizando el impacto de declaraciones que podrían dificultar las relaciones bilaterales.
Este incidente ha puesto en evidencia no solo la fragilidad de las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile, sino también las tensiones subyacentes relacionadas con la percepción de identidad y nacionalidad. Históricamente, ambos países han tenido una relación compleja, marcada por tensiones territoriales y económicas. El llamado de Luis Arce a adoptar la «Diplomacia de los Pueblos por la Vida» es un intento por reorientar la narrativa hacia un enfoque más positivo, promoviendo el diálogo y la convivencia pacífica entre naciones vecinas, a pesar de los desacuerdos actuales.










