El director de SGA Gestión Ambiental, Jaime Solari, ha atraído la atención de aventureros y cazadores de tesoros con su anuncio sobre la reanudación de la búsqueda del legendario tesoro enterrado en la isla de Robinson Crusoe, en el archipiélago de Juan Fernández. Según Solari, el valor del tesoro podría alcanzar la sorprendente cifra de 40 mil millones de dólares en oro, joyas y piedras preciosas. La expedición, que ha capturado la imaginación popular por años, se reiniciará este octubre, tras recibir el fallo favorable de la Corte Suprema que permitió la búsqueda.
Los orígenes del rumor sobre el tesoro se remontan al año 1714, cuando el capitán español Juan de Ubilla y Echeverría, bajo una aparente intriga palaciega, escondió mil barriles repletos de riquezas. En declaraciones a Una Nueva Mañana en Cooperativa, Solari explicó que esta decisión se tomó debido a tensiones políticas en España, donde algunas facciones no deseaban seguir enviando oro a la corona, especialmente en un momento de gran inestabilidad.
El ingeniero civil en minas destacó que la proyección del valor del tesoro ha crecido exponencialmente en los últimos años. Hace cinco años, el empresario Bernard Keiser, líder de la expedición holandesa, estimó su valor en aproximadamente 10 mil millones de dólares. Sin embargo, con el precio del oro triplicándose desde entonces, la cifra actual de 30 a 40 mil millones parece más Real, lo que aumenta el interés y las expectativas en la búsqueda.
Con el inicio de las labores programado entre octubre y marzo, Solari subrayó la importancia de obtener la autorización de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) para proceder. Esta autorización es crucial no solo para comenzar la planificación de la búsqueda, sino también para garantizar que se realice de manera segura, minimizando el riesgo de derrumbes durante la temporada de lluvias invernales en la zona.
Solari, quien posee una convicción sólida sobre la existencia del tesoro, afirmó que la expedición no solo representa una oportunidad para descubrir riquezas perdidas, sino también para explorar la historia y los relatos que rodean la isla de Robinson Crusoe. La búsqueda de este tesoro, más allá de un interés monetario, simboliza la conexión con el patrimonio cultural y las narrativas que forman parte de la identidad chilena y de su historia colonial.









