En un reciente análisis realizado por la Escuela de Administración y Negocios de Duoc UC, se ha lanzado una advertencia sobre los desafíos logísticos que enfrentan las empresas de comercio electrónico en fechas significativas como el Día del Padre. Se destaca que, a menudo, los retrasos en las entregas no se limitan a la última milla, como comúnmente se asume, sino que pueden originarse en etapas anteriores del proceso logístico. Esto incluye errores en la planificación y promesas de despacho que no se cumplen adecuadamente, lo que puede llevar a una experiencia insatisfactoria para el cliente.
El contexto actual del comercio electrónico en Chile, marcado por un crecimiento exponencial, pone de manifiesto la presión que enfrentan las cadenas de abastecimiento. El reciente CyberDay 2026, que alcanzó ventas por US$531 millones y más de 5,1 millones de transacciones, ha intensificado los desafíos logísticos. Eduardo Espinoza, subdirector de la Escuela de Administración y Negocios, señala que muchas empresas cometen el error de atribuir todos los problemas a la última milla, cuando en realidad, los inconvenientes pueden comenzar mucho antes, como resultado de promesas de entrega poco realistas y errores de inventario.
Espinoza explica que la logística funciona como una cadena interconectada, donde si una de las eslabones falla, el impacto se siente en el momento de la entrega final. Por esto, en un día tan crucial como el Día del Padre, cumplir con la promesa de entrega no solo es crucial, sino que también afecta la percepción del regalo por parte del receptor. «Cuando un regalo llega tarde, pierde una parte importante de su significado», sostiene el académico, subrayando la relevancia de la puntualidad en estos casos.
El análisis de Duoc UC identifica tres áreas clave donde ocurren fallas logísticas en estas fechas: datos incorrectos de clientes, problemas de coordinación entre las empresas y los operadores logísticos, y errores operacionales como quiebres de stock o rutas mal planificadas. Además, subraya un cambio en las expectativas de los consumidores digitales, quienes cada vez son menos tolerantes a los problemas de entrega. Si anteriormente se enfocaban en el precio y la calidad, actualmente consideran fundamental aspectos como el plazo de entrega y la trazabilidad, lo que transforma un retraso en un posible daño reputacional para las marcas.
Para mitigar estos riesgos, Espinoza sugiere a las empresas adoptar una filosofía de ventas más realista, priorizando lo que realmente pueden cumplir en lugar de prometer más de lo que pueden entregar. Además, recomienda mejorar la calidad de los datos de los clientes, anticipar la demanda en fechas importantes y mantener una comunicación proactiva con el consumidor, informando cualquier eventualidad con la entrega. «En logística, una mala noticia comunicada a tiempo puede ser manejable; una mala noticia comunicada tarde se transforma en un reclamo», concluye, resaltando la importancia de una buena gestión logística para preservar la satisfacción del cliente.










