El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) ha presentado hoy su informe semestral, el cual revela preocupaciones sobre la sustentabilidad fiscal del país en los próximos años. Según el documento, se anticipa que para el 2026 las presiones de gasto superarán los recortes implementados por el Gobierno, lo cual podría resultar en un aumento de la deuda pública, que podría alcanzar un alarmante 48% del PIB para el año 2033. Esta proyección subraya la urgencia de adoptar medidas fiscales permanentes y efectivas, señalando que la falta de acción podría llevar a que el país enfrente un dilema fiscal estructural sin precedentes. El CFA enfatizó que el país no solo está lidiando con retos inmediatos, sino que necesita un abordaje estratégico y sostenido a largo plazo para estabilizar la economía.
El informe destaca un significativo deterioro del Balance Estructural (BE) en los últimos años, sugiriendo que las finanzas públicas han estado bajo una presión creciente debido a compromisos legales de gasto previos. En particular, se estima que el déficit estructural alcanzará un 3,7% del PIB en 2026, con una nueva metodología que reconsidera este cálculo colocando el déficit en 2,8% del PIB. Sin embargo, esta cifra aún está por encima de la meta de -2,6% del PIB establecida por el Ministerio de Hacienda, lo cual refleja la dificultad de cumplir con los objetivos fiscales en un contexto de ingresos fluctuantes.
En cuanto a las proyecciones de ingresos, el CFA advierte que, a pesar de algunas correcciones hacia escenarios más conservadores, existen riesgos inminentes que podrían comprometer la recaudación fiscal. Entre los principales factores de incertidumbre se encuentra la posible reversión del Impuesto Sustitutivo de Impuestos Finales (ISIF) y una desaceleración de la actividad económica. Estos elementos han llevado al CFA a solicitar mayor rigor y claridad en la planificación fiscal, especialmente dado que las presiones de gasto, particularmente en áreas como salud y funcionamiento administrativo, continúan aumentando sin una clara estrategia de contrapartida en ingresos.
El análisis del CFA también ha arrojado luz sobre la evolución de la deuda bruta del país, que, si continúa en la trayectoria presente, superará el umbral prudente del 45% del PIB para 2028. Con un 45,4% proyectado para ese año, y 46,5% para 2030, la advertencia es clara: sin medidas correctivas adicionales, el futuro financiero de la nación podría estar comprometido. La probabilidad de cruzar esta línea roja y alcanzar un 48% del PIB en 2033 pone de relieve la necesidad de un consenso político robusto para implementar reformas significativas en la estructura de gasto y financiamiento.
Finalmente, en su llamado a la acción, el CFA hace varias recomendaciones que tocan aspectos críticos del manejo fiscal. Destacan la necesidad de un seguimiento continuo de las proyecciones de ingresos y gastos, y del cumplimiento de las medidas correctivas anunciadas por el Ejecutivo. Además, aboga por una mayor transparencia en la metodología utilizada para las proyecciones de la deuda bruta. La conclusión del CFA es contundente: se requiere un esfuerzo conjunto entre el Ejecutivo y el Congreso para garantizar una gestión fiscal responsable que promueva la estabilidad financiera y la confianza del público en las instituciones.










