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Entrenamiento de Fuerza: ¿Primero o Cardio Después?

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El entrenamiento combinado de fuerza y resistencia ha cobrado protagonismo en el mundo del fitness y la salud, ofreciendo múltiples beneficios para quienes buscan mejorar su composición corporal y estado físico. Sin embargo, un reciente estudio realizado por investigadores de universidades en China ha desvelado que el orden en que se realizan estos ejercicios puede influir considerablemente en los resultados obtenidos. Esta investigación, centrada en jóvenes con obesidad, ha puesto de manifiesto que aquellos que comienzan su rutina con ejercicios de fuerza logran mejores resultados en pérdida de grasa y aumento de actividad física diaria que aquellos que inician con ejercicios cardiovasculares.

Los investigadores llevaron a cabo un experimento con 45 hombres jóvenes con sobrepeso, dividiéndolos en tres grupos: un grupo control que no entrenó, otro que realizó primero ejercicios de fuerza y luego de resistencia, y un tercer grupo que hizo lo opuesto. Tras 12 semanas de entrenamiento, los resultados fueron significativos: el grupo que comenzó con fuerza no solo perdió más grasa, sino que también mostró mejoras en su fuerza muscular. Este hallazgo resalta la importancia de la secuencia en que se llevan a cabo los ejercicios dentro de una misma sesión.

La interferencia entre el entrenamiento de fuerza y resistencia es un factor clave a considerar. Por ejemplo, realizar una carrera de cinco kilómetros antes de incorporar ejercicios como sentadillas puede disminuir la energía y potencia que se llevaría a cabo en el entrenamiento de fuerza. Debido a la fatiga acumulada de los ejercicios aeróbicos, la efectividad del levantamiento de pesas puede verse comprometida. Por lo tanto, comenzar con fuerza permite mantener un rendimiento óptimo en los ejercicios de resistencia que siguen, lo que contribuye a un mejor aprovechamiento del tiempo de entrenamiento.

Uno de los mecanismos detrás de esta recomendación incluye la creación de un entorno hormonal y metabólico más favorable si se inicia la sesión con fuerza. Esto potencia la capacidad del cuerpo para oxidar grasas durante el posterior entrenamiento de resistencia. Además, es importante diferenciar los objetivos de entrenamiento; si la prioridad es el desarrollo de la resistencia, esta debe llevarse a cabo en primer lugar. La regla general sugiere enfocarse en lo que se desea mejorar, aunque siempre es recomendable incluir un componente de entrenamiento de fuerza.

Finalmente, este estudio ha reavivado el debate sobre el mejor enfoque para la combinación de diferentes tipos de ejercicios. Especialmente en deportes que requieren tanto resistencia como potencia, como el sprint y maratones, es esencial gestionar el orden de los ejercicios para optimizar el rendimiento. En conclusión, comenzar siempre con entrenamientos que requieran contracciones musculares más intensas, como fuerza y potencia, y luego pasar a trabajos más prolongados y sostenidos, puede ser la clave para lograr una composición corporal más eficiente y mejoras en la condición física.

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