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Estos podrían ser los efectos en Santiago de un terremoto con epicentro en Farellones

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Este miércoles por la noche, Santiago y parte de la zona central se vio afectada por un sismo de 4,5 Mww. El epicentro fue localizado en Farellones.

El sismo se suma a otro ocurrido en Santiago y parte de la zona centro el pasado 9 de julio, que según informó el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, ocurrió a las 13:11 y fue de 5,6 Mww.

Con un epicentro a 14 km al norte de Farellones y una profundidad de 110 km, el evento telúrico recordó que el sector cordillerano está atravesado por una serie de fallas geológicas. ¿Qué sabemos de ellas? ¿Qué consecuencias tendría un terremoto en Santiago originado en ellas? ¿Qué conexión tiene con la Falla San Ramón? ¿Está relacionada con el sismo de este domingo?

Cristián Farías, doctor en Geofísica y académico de la Universidad Católica de Temuco, señaló que hay un montón de fallas en esa zona. “En la cordillera hay muchas, pero no sabemos tanto de ellas, tenemos la descripción global, siempre hay hartas preguntas y grandes esfuerzos por entender cuáles son las más activas, aunque son superficiales, no preocupan mucho hoy”.

Pablo Salucci, geógrafo de la Universidad Católica y académico de la Universidad San Sebastián, estableció en la misma nota que existe todo un sistema de fallas en la cordillera, sin denominación, “aunque no tuvieron relación con el sismo de ayer, ni con la Falla San Ramón”, aclara.

Respecto a las consecuencias que un sismo provocado en esta zona podría generar en Santiago, Salucci dijo que todo va a depender de la magnitud del evento. “Ya hemos tenido sismos asociados a esas fallas, pero por lo general son movimiento cortos aunque intensos”.

“Si tenemos sismos asociados a fallas y éstos ocurren con poca profundidad, la aceleración del suelo podría ser importante. Y claro, podría haber daños en edificaciones antiguas o fuera de norma. Sobre todo en estructuras de adobe que aún se observan. Por eso los hipocentros a poca profundidad son claves en la construcción de escenarios”, añadió.

Gabriel González, académico de la Universidad Católica del Norte y subdirector de Cigiden, coincidió en ese reportaje, indicando que hay un conjunto de fallas, que afectan las rocas volcánicas del sector de Farellones, “pero ninguna está caracterizada como falla activa. Sabemos muy poco de esas estructuras y no hay trabajos orientados a caracterizarlas”.

Desde el 21 de marzo y también con una magnitud 5,6 pero esta vez al NO de Melipilla, que no se registraba un evento particularmente “sensible” en la zona central. Este último evento se caracterizó a causa de la intensidad del movimiento, por presentar derrumbes en la cara sur del Parque Metropolitano.

“El sismo registrado este domingo a las 13:11 se caracterizó por un fuerte ruido, un movimiento muy abrupto, ‘con dos ritmos’ muy marcados. Estos movimientos están relacionados en cómo arriban las distintas ondas a la superficie, de ahí que sintiera como en dos tiempos”, explicó Salucci.

“En primaria instancia llama la atención la gran intensidad con la que se sintió este movimiento en Santiago y esto se explica por la cercanía del epicentro (NE de Farellones) a la ciudad, ya que éste ocurre prácticamente en un costado de la misma, específicamente en el corazón de su cordón cordillerano”, agregó este último.

Farías también dijo que el último sismo ocurrido en Farellones no está relacionado con la falla San Ramón, “ya que ésta tiene su propia dinámica, y no sabemos bien cuando habría un gran terremoto en ella, el que sería bien dañino”.

Las desconocidas fallas de la cordillera

La intensidad de un terremoto tiene varios factores que explican cómo se “siente” un movimiento sísmico.“Lo primero a considerar es la distancia del observador al epicentro, ya que, mientras más cerca se esté del epicentro se percibirá con mayor intensidad. Esto decrece con la distancia, es decir, mientras más te alejas del epicentro su intensidad decrece. Otro factor a considerar es si te encuentras en estado de reposo o en movimiento. También es importante considerar si te encuentras en un edificio o el tipo de suelo en donde estas, ya que es sabido que suelos arenosos o volcánicos pueden ‘amplificar’ el movimiento y por ende su percepción también aumenta, esto es lo que conocemos como ‘efecto de sitio’”, señaló Salucci.

“Dado como se presentó el sismo y su profundidad, la cual se observa a 110 km, este evento corresponde a un sismo del tipo intraplaca, es decir, un sismo que ocurre al interior de la plaza de Nazca, la cual subduce bajo la placa Sudamericana y que en este caso libera energía a 110 km de profundidad bajo la cordillera de Los Andes, al NE de Farellones para ser más precisos”, agregó el geógrafo.

Ahora, añadió Salucci, “este sismo no es nada fuera de la común dentro de lo que se puede observar. La zona presenta varios eventos en el registro sísmico nacional. Así se observó un sismo 4,3 de Magnitud a 41 km al norte de Farellones el 14 de octubre de 2020. También se produjo un evento el 1 de junio de 2020 con una magnitud de 3,7 a 111 km de profundidad, esta vez a 5 Km al noreste de Farellones. Por otro lado, el 2 de mayo de 2018 se registró un sismo a 22 km al NE de esta zona y con una profundidad de 110 km, el cual presentó una magnitud de 5″.

Este sismo no tiene relación con la falla de Ramón, recalcó Salucci, “ya que los sismos corticales o asociados a fallas, registran hipocentros que no superan los 15 km de profundidad”.

Chile se encuentra ubicado en el límite de la placa tectónica de Nazca, que impacta contra la Sudamericana, por lo que este tipo de eventos telúricos son habituales a lo largo de la historia. Incluso registra el terremoto más grande e importante desde que existe registro, ocurrido en Valdivia en 1960, alcanzando una magnitud total de 9,5 Mw.

Estas serían las consecuencias en Santiago de un terremoto originado en la falla San Ramón

En paralelo a lo ocurrido en Farellones, Santiago presenta otro importante punto de alerta sísmica, la temida Falla San Ramón.

Con una extensión de 50 km en sentido norte-sur, esta falla está ubicada entre los ríos Mapocho y Maipo, cruzando las comunas de Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto. Incluso, nuevos cálculos afirman que se prolonga hasta Lo Barnechea y Pirque.

La falla geológica, inversa y activa, está situada en la sierra de Ramón, 10-12 kilómetros bajo la superficie terrestre. Se estima que más de tres millones de personas serían afectadas en un eventual evento telúrico, siendo Puente Alto la comuna que tendría más daños. El 61,8% de su población vive en ella o cerca de ella. Le seguirían Las Condes con 55,4% de la población cerca de la falla, Peñalolén (39,6%) y La Florida (34,6%).

Esta eventual amenaza sísmica, traería consigo una serie de consecuencias e implicancias, tanto para la sociedad como la infraestructura. ¿Cómo impactaría un terremoto en la falla San Ramón?

Rodrigo Astroza, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes, señaló anteriormente a Qué Pasa que un sismo de tal magnitud en la falla, afectaría viviendas y edificios, “aunque es importante dejar en claro que en la Falla San Ramón (FSR) nunca tendremos terremotos con esas grandes magnitudes que estamos acostumbrados en Chile, como la magnitud 8,8 del terremoto del 27F ocurrido en 2010, la magnitud 9,5 del terremoto de 1960 en Valdivia o la magnitud 8,0 del terremoto de 1939 en Chillán. Esto se debe a que en Chile existen distintos mecanismos sismogénicos que producen terremotos”.

El caso de 2010 y 1960 corresponden a terremotos que se generan en la zona de contacto entre las placas de Nazca y Sudamericana (llamados terremotos interplaca) y eventos como el terremoto de 1939 se producen en la placa de Nazca bajo el continente (llamados terremotos intraplaca). “Eventos que puedan generarse en la FSR tendrán magnitudes menores. Investigaciones han demostrado que la falla efectivamente está activa y que sería capaz de generar eventos sísmicos de magnitudes máximas Mw 6,6 a 7,5. El gran problema de este tipo de terremotos es que se producen a profundidades muy bajas, es decir, muy cerca de la superficie y en algunos casos inclusive alcanzan la superficie”, establece Astroza.

Por esto, añadió que, “la energía sísmica que se genera en la falla llega directamente a las estructuras que se ubican cerca de la zona por donde pasa ésta, prácticamente sin existir atenuación de las ondas sísmicas. Por esto, de generarse un terremoto con magnitud significativa (probablemente mayor a Mw 6,2-6,5), las comunas aledañas a la traza de la falla podrían sufrir daños importantes, principalmente las zonas ubicadas sobre el escarpe de la falla (hacia el oriente de la FSR que posee una dirección predominantemente norte-sur)”.

Casos conocidos de este tipo de falla corticales y superficiales son el terremoto ocurrido en la zona de Northridge (California, Estados Unidos) en1994, que alcanzó una magnitud Mw 6,7 y generó pérdidas económicas por más de 50 billones de dólares y más de 70 fallecidos, y el terremoto de Kobe (Japón) en 1995, de magnitud Mw 6,9, cuyas pérdidas económicas es estiman en unos 200 billones de dólares.

Esfuerzo tectónico y deslizamiento de un bloque cortical

Un estudio titulado “La Falla San Ramón y la sostenibilidad del piedemonte de Santiago: recomendaciones para la política pública”, establece que la fractura geológica es capaz de acumular esfuerzo tectónico y deslizar un bloque cortical respecto de otro, generando sismos superficiales.

El análisis fue liderado por Gabriel Easton, geólogo y académico de la Universidad de Chile, y advierte que la falla es capaz de generar terremotos de gran magnitud con ruptura en super­ficie. Su potencial activación constituye una amenaza para la ciudad de Santiago y para toda la Región Metropolitana.

La Falla San Ramón es una falla activa, es decir, “constituye una fractura o zona de debilidad en la corteza terrestre, capaz de acumular esfuerzo tectónico y deslizar un bloque cortical respecto de otro, generando sismos superficiales. De acuerdo con los antecedentes científicos, esta falla es capaz de generar terremotos de gran magnitud con ruptura en superficie”, explicaba Easton a Qué Pasa.

Los últimos grandes terremotos con ruptura en superficie de esta falla, señala, fueron hace 17.000 y hace 8.000 años.

“Esta falla representa una amenaza para la Región Metropolitana”, advierte Easton. Un terremoto generaría grandes movimientos del suelo en sus inmediaciones, “que superarían lo estipulado por la Norma Sísmica para Santiago, y la potencial ocurrencia de remociones en masa en el frente cordillerano y cerros de la región”, agrega el académico de la U. de Chile.

Su estudio advierte de un riesgo no incluido en la política pública, cuya consideración resulta fundamental en pos de la sostenibilidad de la ciudad, puesto cada vez más gente vive directamente sobre su traza, o localización en superficie, así como en sus inmediaciones.

No es su única investigación. Otro de sus estudios analizó el impacto que tendría un evento telúrico sobre la falla. La investigaciónse realizó en la comuna de Peñalolén, lugar donde se construye un condominio sobre la traza (ubicación) de la falla, situación que tiene alerta a los vecinos.

Los estudios -geológicos, sismológicos y geofísicos- de las últimas dos décadas han evidenciado que esta falla es capaz de generar terremotos de gran magnitud 7,2-7,5, con ruptura en superficie a lo largo de las decenas de kilómetros en donde se ubica en el piedemonte del frente cordillerano.

Desde 1979 a la fecha el sector donde se localiza la falla ha aumentado de manera considerable su urbanización, observando además en ella infraestructura “crítica” como la presencia de hospitales. “Un 55% de la falla ésta urbanizada, por lo que se hace muy necesario evitar que en el 45% restante se siga edificando y densificando, y esto debe hacerse desde un punto de vista normativo”, alerta Pablo Salucci, geógrafo de la Universidad Católica y académico de la U. San Sebastián.

Easton, miembro del Programa de Reducción de Riesgo y Desastres (Citrid) dice que su mayor amenaza es la posibilidad de ruptura o dislocación del suelo, además de movimientos (aceleraciones) localmente mucho mayores a los que, por ejemplo, produjo el terremoto de 2010 en Santiago.

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