Por primera vez en muchos años, el Gobierno de Perú, bajo la dirección de la presidenta Keiko Fujimori Higuchi, está dando un paso firme hacia la modernización de sus Fuerzas Armadas. En un movimiento simultáneo, se están promoviendo la compra de un nuevo lote de cazas F-16 Block 70 y la elección del tanque K-2 Black Panther como principal vehículo de combate del Ejército. Según informaron fuentes de BioBioChile, estas iniciativas están en fase avanzada de negociación con Lockheed Martin para concretar la adquisición de 12 aviones más, que serán cruciales para fortalecer la capacidad de disuasión del país en un contexto de creciente demanda de seguridad.
El ministro de Defensa, Rafael Belaúnde Llosa, ha confirmado que el objetivo principal es cerrar el acuerdo por el segundo lote de cazas, complementando las 12 unidades ya adquiridas. En este sentido, Belaúnde aseguró que el Gobierno está comprometido a proporcionar el apoyo necesario para el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, resaltando que hay un marco de responsabilidad ante las restricciones económicas heredadas del anterior gobierno de José María Balcázar. «El esfuerzo es grande, pero estamos trabajando para asegurar los fondos y cumplir con las necesidades que tiene la Fuerza Aérea del Perú para seguir adelante con este proceso de modernización», mencionó el ministro.
La relevancia de esta modernización ha sido apoyada por expertos en defensa. César Torres Vega, general FAP (r) y exviceministro, subrayó que la consolidación del segundo lote de F-16 es vital para garantizar la seguridad de Perú y cumplir con los compromisos internacionales. Destacó que el avance en la compra de estos aviones es crucial para el cumplimiento de acuerdos con Estados Unidos, enfatizando que es esencial no retrasar el cronograma establecido. «Perú necesita este equipamiento avanzado para asegurar sus fronteras y responder adecuadamente ante cualquier desafío en el ámbito de la defensa», apuntó el exviceministro.
El proceso de modernización militar no se limita a la aviación. Según documentos obtenidos por Defensa.com, se ha llevado a cabo una cuidadosa evaluación de diferentes tanques de combate, resultando en la elección del K-2 Black Panther, fabricado en Corea del Sur. Este programa contempla la compra de 150 unidades y se espera que reemplacen a los antiguos T-55 y AMX-13, con un primer lote de 18 tanques a ser entregados y ensamblados en Perú. Este movimiento no solo busca actualizar el equipo militar, sino también fomentar la industria local mediante la integración de componentes nacionales en el proceso de ensamblaje.
Las autoridades peruanas han enfatizado que la política de defensa debe ser un pilar del desarrollo nacional, asegurando que la seguridad se convierta en una condición esencial para la inversión y la estabilidad interna. César Torres Vega añadió que la adquisición de los F-16 debe complementarse con sistemas de apoyo adecuados para maximizar su efectividad operativa. Señaló la importancia de integrar radares, aviones de alerta temprana (AWACS) y tanqueros de reabastecimiento, convirtiendo así la Fuerza Aérea del Perú en una fuerza más robusta y capaz de enfrentarse a los retos del futuro.










