El pasado domingo 24 de agosto, un incidente en la región de Antofagasta, Chile, resultó en la detención de cinco policías bolivianos que, junto a un civil, fueron sorprendidos en posesión de drogas, armas y municiones. Los uniformados fueron interceptados por Carabineros de Chile en el sector de Hito Cajón mientras intentaban ingresar al país por un paso no habilitado. El Juzgado de Garantía de Calama dictó prisión preventiva para estos efectivos, a quienes se les han formulado cargos por tráfico de drogas, tenencia de armas y receptación, con un plazo de investigación que se extenderá a 150 días.
La operación que condujo a la detención de los policías bolivianos reveló un considerable cargamento de 499 kilos de marihuana y 73 kilos de pasta base de cocaína, así como varias armas de fuego de grueso calibre y municiones. Los efectivos se movilizaban en un vehículo Nissan Patrol sin distintivos, mientras que el civil estaba a bordo de una camioneta Toyota que tenía un encargo por robo en territorio chileno. Este suceso ha generado controversia en ambos países, destacando la complejidad de las dinámicas en la frontera.
A raíz de la detención, el viceministro de Sustancias Controladas de Bolivia, Jaime Mamani, ha solicitado la repatriación de los policías, argumentando que su presencia en Chile era parte de una misión antidroga y que fueron detenidos durante una persecución hacia un vehículo que transportaba sustancias ilegales. Sin embargo, las autoridades chilenas han rechazado esta solicitud, poniendo énfasis en el hecho de que los detenidos cruzaron la frontera de forma ilegal.
El comandante general de la Policía de Bolivia, Augusto Russo, respaldó la versión de los funcionarios bolivianos, afirmando que la entrada a Chile fue accidental y sin intención delictiva. Según la versión de Russo, los policías de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN) estaban en una operación contra el narcotráfico en su país y, al perseguir a un vehículo, cruzaron la frontera sin darse cuenta. Desde Bolivia, se están realizando las gestiones necesarias para asegurar la repatriación de los efectivos lo más pronto posible.
Este incidente ha abierto un debate sobre la seguridad en la frontera entre Bolivia y Chile y las operaciones conjuntas en la lucha contra el narcotráfico. Mientras ambos países enfrentan desafíos en este ámbito, la situación resalta la necesidad de una mayor colaboración y comunicación entre ambas naciones para prevenir futuros incidentes y abordar los problemas de tráfico de drogas que afectan considerablemente a la región.










