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Salud renal: claves para detectar y cuidar tus riñones

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Como médico, observo que muchos pacientes se preocupan por el colesterol, la tensión o el azúcar, pero pocos preguntan por la salud de sus riñones. La enfermedad renal crónica (ERC) es más frecuente y peligrosa de lo que parece: afecta a más de 850 millones de personas y, en la última década, ha crecido de forma sostenida. Su gran peligro es su carácter silencioso: puede avanzar durante años sin síntomas, y cuando se diagnostica suele estar ya en fases avanzadas que requieren diálisis o trasplante. Este artículo explica por qué cuidar los riñones debe ser una prioridad, qué cifras deben conocer y qué pasos tomar para protegerlos.

Los riñones realizan una función compleja: filtran la sangre, eliminan toxinas y mantienen el equilibrio de agua y sales. Cada vez que orinamos, deciden cuánta agua, sal y solutos eliminar para conservar la homeostasis. Pero su papel va más allá: producen la proteína Klotho, sintetizan eritropoyetina para fabricar glóbulos rojos y activan la vitamina D, esencial para los huesos. En conjunto, los riñones participan en procesos que afectan a todas las células del cuerpo, y el corazón coopera con ellos: aproximadamente una quinta parte de la sangre bombeada llega a los riñones para limpiarla.

¿Cómo detectar la ERC a tiempo? La enfermedad puede avanzar sin síntomas, por lo que la detección se basa en dos análisis sencillos: un examen de sangre para medir la creatinina y calcular el filtrado glomerular estimado (FGe), y un análisis de orina para buscar albúmina. La presencia de albúmina en la orina indica daño renal incluso si el filtrado parece normal. Junto a ello, se propone el ABCDE de la salud renal: A de albúmina, B de presión arterial, C de colesterol, D de diabetes y E de filtrado glomerular estimado. Pedir estas pruebas en revisiones médicas permite actuar antes de que la ERC progrese.

¿Quién debería estar más atento? Aquellos con diabetes, hipertensión, personas mayores de 50 años o con antecedentes familiares de ERC, especialmente si alguien ha necesitado diálisis o un trasplante. También existen factores de riesgo que pueden acelerar la enfermedad, como obesidad, tabaquismo o uso frecuente de antiinflamatorios sin control médico. Un control adecuado de la diabetes y la presión arterial reduce el daño renal, y las revisiones regulares ayudan a evitar que la ERC progrese.

La salud renal es un reto colectivo: la ERC implica gasto sanitario y, a menudo, permanece subdiagnosticada. Invierte en prevención y detección precoz, defiendo un acceso universal a pruebas básicas como creatinina y albúmina, y una atención primaria fortalecida. La OMS declaró en mayo de 2025 la salud renal como prioridad, y la ONU la validó en septiembre de 2025; es hora de que gobiernos y sociedades se comprometan. Si quieres profundizar, existe un curso gratuito en edX llamado UAMx: Riñones, y te animo a preguntar a tu médico por tu FGe y tu albúmina en cada chequeo.

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