El nuevo informe del Termómetro Laboral revela una ocupación total de 433.978 personas en La Araucanía durante el trimestre de abril a junio de 2026, cifra que se mantiene estable en comparación al año anterior. A pesar de esta estabilidad, se observa un cambio significativo en la dinámica del mercado laboral, donde sectores como la educación, la salud y las ocupaciones profesionales están experimentando un crecimiento, en contraste con el comercio y la industria manufacturera, que enfrenta un retroceso considerable. Esta reconfiguración de empleos refleja una transformación en las necesidades del mercado, que podría influir en las políticas de empleo y formación de la región.
La situación laboral en La Araucanía es preocupante, con un total de 48.505 personas que buscan empleo sin éxito, lo que se traduce en una tasa de desocupación del 10,1%. Este es el primer trimestre del año en que la tasa de desempleo supera los dos dígitos, marcando un incremento notable de 0,8 puntos porcentuales en un año y 1,3 puntos en comparación con el trimestre anterior. La región se sitúa en el séptimo lugar a nivel nacional en este índice, coincidiendo con un aumento del desempleo observado en varias otras partes del país, lo que refleja un tendencia preocupante que merece atención.
El análisis del empleo por sectores muestra un claro contraste. En el ámbito educativo, se registraron 6.858 nuevos empleos, lo que representa un crecimiento del 16,6% en doce meses. Del mismo modo, el sector de la salud incorporó 4.200 trabajadores, creciendo a un ritmo del 12,7%. Sin embargo, en el comercio se perdieron 11.805 puestos de trabajo (-14,2%), y la industria manufacturera vio una reducción de 6.452 empleos (-15,1%). Estos cambios resaltan la necesidad de políticas que fortalezcan el empleo en sectores que están retrocediendo, a la vez que se apoyan las áreas de mayor crecimiento.
Las diferencias de género también son notables en el mercado laboral de La Araucanía. El empleo femenino creció un 6,3% en el último año, mientras que el masculino disminuyó un 4,4%. Esto llevó a una tasa de ocupación femenina del 44,4%, que se incrementó en 2,3 puntos porcentuales, mientras que la masculina bajó a 58,5%. Pese a estas mejoras, las brechas estructurales de género persisten, reflejando la necesidad de un enfoque más inclusivo en la promoción del empleo y la inserción femenina en el ámbito laboral.
Aunque algunos indicadores económicos muestran mejoras, como el crecimiento del IMACEC Servicios y un aumento en el PIB del Comercio regional, esta actividad positiva no se traduce en un aumento del empleo. El empleo asalariado privado formal sufrió una caída del 3,4% en el último año. A su vez, la tasa de informalidad se mantiene alta en un 35,9%, a pesar de una ligera disminución. Es crucial seguir de cerca la creciente presión sobre el mercado laboral y el aumento del desempleo de larga duración, que impacta a aquellos que llevan más de un año en busca de empleo, indicando una crisis laboral que podría afectar a un número significativo de familias en la región.










