En enero de 2026, la empresa Metro de Santiago reportó la movilidad de 48,5 millones de personas, lo que representa un aumento interanual del 1,2%. Esta cifra ha sido publicada en el Boletín de Transporte y Comunicaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que ofrece un panorama sobre la situación del transporte público en la capital chilena. La leve variación puede ser un indicativo de la recuperación del uso del transporte público post-pandemia, tras un periodo de grandes restricciones que afectó al desplazamiento de la población.
En el ámbito vehicular, los datos revelan que las plazas de peaje a nivel nacional controlaron un total de 68,5 millones de pasadas, con un incremento interanual de 1,8%. Asimismo, en la Región Metropolitana, el flujo de vehículos por pórticos de autopistas urbanas mostró un leve aumento del 0,3%, alcanzando 134,7 millones de pasadas. Estos números sugieren una tendencia de crecimiento en el tráfico vehicular, posiblemente ligado a la recuperación económica y a un mayor flujo de personas en las calles.
A pesar de la estabilidad en el transporte terrestre, el sector de la telefonía móvil enfrenta desafíos significativos. Se reportó una contracción del 15,9% en el tráfico de minutos de telefonía móvil nacional, con un total de 2.175,5 millones de minutos en uso. Este descenso podría ser un reflejo de la creciente preferencia de los usuarios por aplicaciones de mensajería y VoIP, que han desplazado las llamadas tradicionales, así como un cambio en los patrones de consumo de los usuarios chilenos.
En contraste, el sector de internet con conexión dedicada ha mostrado un crecimiento modesto, con 4,6 millones de clientes y una variación positiva del 1,6% en términos interanuales. Este incremento puede atribuirse a la mayor dependencia de los usuarios hacia servicios digitales y trabajo remoto, resaltando la importancia de la infraestructura de internet en la vida cotidiana de los chilenos y su rol clave en la economía actual.
Finalmente, el área de encomiendas ha tenido un desempeño notable, registrando un aumento del 26,9% en el envío nacional, alcanzando un total de 39.365,4 toneladas en el último año. Sin embargo, el número de documentos enviados ha disminuido en un 6,9%, con 11,7 millones de unidades. Este contraste sugiere un cambio en los hábitos de consumo, donde las encomiendas físicas podrían ser preferidas sobre el envío de documentos físicos, reflejando la transformación digital en curso en el país.










