El Hospital San José se encuentra en medio de una tormenta de acusaciones de corrupción que ha dejado en evidencia una preocupante falta de responsabilidad entre sus directivos. La designación de Aldo Yáñez Vera como nuevo director, quien asumió el cargo el 14 de abril de 2024, ha sido objeto de cuestionamientos debido a su reciente denuncia por fraude al fisco y negociación incompatible. Yáñez, que ha sido el centro de numerosas controversias, no solo es señalado como responsable de la contratación irregular de la empresa LIM Chile para servicios de aseo, sino que su ascenso en el hospital se produjo bajo circunstancias cuestionables, vinculadas a la imposición del director del Servicio de Salud Metropolitano Norte, Antonio Infante Barros.
Las denuncias contra Yáñez incluían alegaciones de un perjuicio fiscal que supera los 2 millones de dólares, evidenciado por un reporte de la Contraloría que acusa sobreprecios en los contratos con LIM Chile. La situación se complica aún más con la implicación directa de Infante Barros, quien, a pesar de las advertencias sistemáticas por parte de la Contraloría sobre la legalidad de estos contratos, ha mantenido a Yáñez en su puesto. Esto ha generado un conflicto interno en el hospital, donde equipos médicos se encuentran debilitados por las tensiones entre la dirección y el personal sanitario.
Los correos internos obtenidos por INFOGATE revelan una presión constante por parte de funcionarios del hospital para asegurar el pago a LIM Chile, a pesar de la falta de justificativos legales. A través de estos intercambios, se puede observar cómo la jefa de la unidad de administración de contratos, Milena Fuentes, instaba a otros empleados a proceder con órdenes de compra para servicios que carecen de la aprobación de la Contraloría. A pesar de las advertencias, las intenciones de continuar beneficiando a LIM Chile parecen ser la prioridad para algunos funcionarios, evidenciando una cultura de impunidad que se ha instalado en el recinto.
Es alarmante cómo, en medio de la crisis, personal del hospital, como la matrona July Concha, se ve obligado a buscar respuestas sobre la situación de los pagos a LIM Chile, reconociendo que la deuda acumulada supera los mil millones de pesos. Mientras tanto, las comunicaciones dentro del hospital apuntan a que quienes están encargados de gestionar estos contratos actúan de manera irresponsable, ignorando las aprobaciones necesarias y con un claro desprecio por los requisitos legales que deberían regir el funcionamiento del sistema de salud pública en Chile.
La comunidad del Hospital San José, desbordada por las irregularidades, clama por justicia y una investigación a fondo que desvele las verdaderas razones detrás de la continuidad de figuras como Yáñez y Infante Barros en sus posiciones. Muchos se preguntan: «¿Por qué siguen en sus cargos?» Este clamor pone de manifiesto la necesidad urgente de que se tomen medidas drásticas para erradicar la corrupción y recuperar la confianza en un sistema que, por desgracia, se ha convertido en sinónimo de escándalos y prácticas engañosas en la atención de la salud pública.










