Tras la reciente publicación del Informe de Sistemas de Pago del Banco Central, la fintech chilena ALPS ha puesto de relieve un cambio significativo en el enfoque de la industria de los pagos digitales. Mientras que años anteriores se centraron en promover la digitalización y uso de métodos de pago electrónicos, ahora el principal reto radica en asegurar que la infraestructura de pagos opere con continuidad y seguridad. Matías Magallón, CEO de ALPS, destaca que esta infraestructura ha pasado a ser considerada crítica para el funcionamiento de la economía, dado que millones de usuarios dependen de ella diariamente para llevar a cabo transacciones cotidianas.
El informe del Banco Central confirma el crecimiento sostenido del ecosistema de pagos digitales en Chile, señalando un incremento en la incorporación de nuevos actores y un fortalecimiento notable de la interoperabilidad. Sin embargo, también plantea desafíos significativos en cuanto a la seguridad y eficiencia del sistema. Magallón subraya que anteriormente la meta era democratizar el acceso a los pagos digitales, pero ahora la prioridad es garantizar que estos sistemas puedan operar sin interrupciones, incluso durante períodos de alta demanda. Esta evolución refuerza la idea de que los pagos digitales son ya parte integral de la infraestructura económica del país.
En evidencia de este crecimiento, ALPS ha reportado un aumento del 17% en las transacciones realizadas en los últimos tres meses, además de mantener una disponibilidad operativa del 99,8%. Este indicador es vital, ya que sugiere un alto nivel de continuidad operativa, lo que a su vez se traduce en confianza por parte de consumidores y comercios. «La disponibilidad se ha transformado en un indicador económico. La incapacidad de un comercio para cobrar se traduce en pérdida de ventas y cualquier interrupción en las plataformas puede detener miles de transacciones», puntualiza Magallón, enfatizando la importancia de la continuidad operacional en el sistema de pagos.
ALPS ha observado, además, un crecimiento impresionante del 121% en el volumen total de transacciones procesadas en la primera mitad del año 2026 en comparación con el mismo período de 2025, junto con un aumento del 55,6% en la incorporación de nuevos comercios. Estos datos reflejan la rápida digitalización y adaptación de distintas industrias a un entorno de pagos más tecnológico. Este crecimiento, sin embargo, plantea la necesidad de reforzar la infraestructura que soporta este ecosistema, priorizando la innovación y el desarrollo de capacidad operativa.
El camino hacia el futuro de los pagos digitales implica no solo la llegada de nuevos medios y tecnologías, sino también la urgencia de establecer sistemas robustos y seguros. El Informe de Sistemas de Pago del Banco Central resalta crucialmente la interoperabilidad, la gestión de riesgos y la continuidad operacional como elementos clave para el avance del sector. Con el futuro apuntando a una mayor integración tecnológica y automatización, Magallón concluye que todos estos desarrollos están supeditados a una infraestructura capaz de soportar una economía en continua digitalización.










